AZUCARES EN NUBES

¿Qué AZUCARES SE HAN ENCONTRADO EN LAS NUBES INTERESTELARES Y QUE IMPORTANCIA TIENE PARA LAS TEORIAS DEL ORIGEN DE LA VIDA?

Un equipo de científicos formado por Jan Hollis (NASA/Goddard), Frank J. Lovas (Universidad de Illinois) y Philip R. Jewell (NRAO/Green Bank), utilizando el radiotelescopio de 12 metros de la Fundación Nacional para la Ciencia, en Kitt Peak, a 80 Km de Tucson (Arizona), ha descubierto glicoaldehído en una nube gigante de gas y polvo situada a una distancia de aproximadamente 26.000 años luz de la Tierra, cerca del centro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea (a unos 300 años luz del mismo).

Tales nubes, a menudo con un tamaño de varios años luz, están compuestas por material a partir del cual se forman nuevas estrellas. Aunque su densidad es muy pequeña, se trata de zonas en las que ocurren complejas reacciones químicas a lo largo de cientos de miles o de millones de años.

El glicoaldehído (o glicolaldehído) es una molécula de 8 átomos de fórmula C2H4O2 (HOCH2-CHO). Se trata de un aldehído con dos átomos de carbono que también puede encuadrarse en el grupo de las aldosas más sencillas, las biosas,  carbohidratos (azúcares) con un átomo de carbono menos que las triosas. Puede combinarse con otras moléculas para formar azúcares más complejos como ribosa o glucosa.

“El descubrimiento de esta molécula de azúcar en una nube a partir de la cual se forman las estrellas incrementa la probabilidad de que los precursores químicos de la vida se formen en estas nubes, mucho antes de que los planetas se desarrollen alrededor de las estrellas”, comenta Jan M. Hollis, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, de la NASA, en Greenbelt.

“Este descubrimiento puede ser una clave importante para conocer la formación de la vida sobre la Tierra”, añade Philip Jewell del Observatorio Nacional de Radio Astronomía (National Radio Astronomy Observatory, NRAO). Las condiciones existentes en las nubes interestelares pueden en ciertos casos imitar las condiciones sobre la Tierra en sus primeras etapas, de forma que su estudio ayudaría a los científicos a comprender cómo se formaron las biomoléculas en las primeras etapas de la historia de nuestro planeta. Además de esto, algunos científicos sugieren que la Tierra podría haber sido “sembrada” con moléculas complejas por el paso de cometas, hechas de material proveniente de nubes interestelares.

De hecho, se han descubierto alrededor de 120 moléculas diferentes en esas nubes. Algunas de ellas tienen 8 o más átomos, como el glicoaldehído, aunque la mayoría contienen menos. Por ejemplo, en 1970 se descubrió la existencia de ácido fórmico, confirmada recientemente en 1999 por radioastrónomos de la Universidad de Illinois (UI). Y en 1996 se encontró ácido acético en esta misma nube de gas (la región norte de Sagittarius B2), también por científicos de la UI . El ácido acético es una molécula sólo “un paso” más corta que la glicina, el aminoácido más sencillo, cuya existencia en el espacio no ha sido todavía confirmada. De hecho, para la formación de glicina tan solo habría que combinar ácido acético con amoníaco, cuya presencia en el espacio se conoce a su vez desde 1969.

El descubrimiento ha sido realizado mediante la detección de las débiles radioemisiones de las moléculas de azúcar en la nube interestelar, dentro de la región de longitudes de onda milimétricas del espectro electromagnético. Estas emisiones presentan características diferentes para cada molécula.

 Aún cuando el escenario extraterrestre del origen de la vida presenta ciertas ventajas respecto del escenario terrestre, no es definitivo. Quedan todavía bastantes problemas que resolver y existe mucha controversia en la comunidad científica al respecto. Por ejemplo, no se sabe de qué manera la materia orgánica en los meteoritos, cometas o polvo interestelar, bajó a la Tierra sin destruirse, y cómo fue que los procesos prebióticos y protobióticos que albergaban los meteoritos, cometas o asteroides proliferaron por toda la superficie de la Tierra dando lugar a la vida que ahora conocemos. Otro problema radica en que en el espacio exterior no se han encontrado todos los tipos de moléculas que utilizan los seres vivos en la Tierra, así que se tendrá que investigar cómo, a partir de las moléculas extraterrestres que se conocen, se originaron o se incorporaron todas las demás que nosotros utilizamos. El origen de la vida no está resuelto, ni con el escenario terrestre ni con el extraterrestre, y hace falta mucho trabajo todavía para llegar a la respuesta definitiva. Como te puedes dar cuenta, esto no es algo que pueda solucionar una sola persona, o un solo grupo de personas. En este tema han participado químicos, físicos, biólogos, astrónomos y geoquímicos, entre otros científicos de todo el mundo. Probablemente, a lo más que lleguemos sea a proponer modelos plausibles de cómo se originó la vida que después proliferó por toda la Tierra, sin que seamos capaces de saber, a ciencia cierta, qué fue lo que pasó realmente hace 4000 millones de años en nuestro joven y primitivo planeta. Sin embargo, de las investigaciones actuales una cosa nos ha quedado clara, y es que la hipótesis endógena no es la única alternativa posible, sino que, con alta probabilidad, la vida también se puede originar en otros lugares.

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